ML - 627 - UNA TARDE EN LA CANCHA DE TENIS

 

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Autenticidad en tiempos de filtros: ¿moda pasajera o revolución real?

Vivimos en la era de la hiperconexión. Las redes sociales, que comenzaron como ventanas para compartir momentos cotidianos, se han transformado en verdaderos escenarios de marketing personal. Pero entre tanta estética curada, filtros perfectos y discursos calculados, algo empieza a cambiar: la autenticidad se está volviendo el nuevo lujo.

El "feed perfecto" empieza a aburrir

Durante años, Instagram nos enseñó a mostrar solo el lado lindo de la vida: desayunos coloridos, piel sin imperfecciones, outfits sin una arruga. Pero esa perfección digital, aunque atractiva, empezó a generar agotamiento. Muchos usuarios ya no se sienten representados por influencers inalcanzables o cuerpos irreales.

Hoy, más que idealizar, el público quiere empatizar. Ya no buscamos vidas perfectas: buscamos vidas reales.

La autenticidad como tendencia (y como estrategia)

La autenticidad no solo conecta mejor, también vende mejor. Las marcas lo saben, y por eso están eligiendo embajadores más diversos, sin miedo a mostrar arrugas, vulnerabilidad o procesos detrás de cámara.

Marcas como Dove, Aerie o Glossier han basado campañas exitosas en cuerpos reales, pieles reales, historias reales.
Influencers como Celeste Barber o Charli D’Amelio rompieron moldes mostrando lo que antes se escondía: el humor, el error, la emoción cruda.

Y lo mejor es que esta autenticidad no está limitada a las grandes cuentas: todos podemos contar historias reales desde donde estamos.

¿Cómo se ve la autenticidad en redes?

  • Fotos sin filtros o con poca edición.

  • Contar no solo el resultado, sino el proceso (con errores incluidos).

  • Mostrar vulnerabilidad: desde un mal día hasta una crisis creativa.

  • Ser coherente: lo que muestras online debe parecerse a lo que eres offline.

¿Y si también es una forma de autocuidado?

Mostrarte como sos —con tus aciertos, tus miedos, tu desorden y tu esencia— es un acto de valentía. Y también una manera de cuidarte. Porque fingir agota, mientras que ser tú mismo, aunque no guste a todos, libera.

Conclusión: lo imperfecto también inspira

En un mundo saturado de filtros, la autenticidad se vuelve revolucionaria. Porque conecta desde la verdad, no desde la apariencia. Porque nos recuerda que ser imperfectos es parte de ser humanos. Y porque, al final del día, lo que más inspira no es lo inalcanzable, sino lo real.

¿Y tú? ¿Estás listo para ser tú mismo en redes… sin filtro?










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